Hoy, 23 de abril de 2020, día del libro, de lectura, de obligado sosiego (o desasosiego) por las circunstancias, viene a mi mente el recuerdo de esos espacios que siempre invitan a la lectura. Los he encontrado en hoteles, en casas de amigos (amigos lectores), en un rincón del jardín, en la biblioteca del abuelo, gran lector. Son siempre un placer para los sentidos. Su luz es clara, cálida, envolvente. Su música es natural: brisa, cantares lejanos, agua… Agua. ¿Hay algo más placentero que el sonido del agua?. Su aroma es a papel y madera, a grafito y tinta. Algo en esos espacios te aleja del mundo, y a la vez te acerca a él.
Creo que es importante buscar momento y lugar para acercarse a la lectura, al conocimiento y experiencia que no nos va a dar tiempo a vivir, a aprender por nosotros mismos. Creo que es importante, si no encontramos ese espacio, construirlo. Erigir nuestro pequeño fortín de paz, de historias vividas o inventadas, de fantasía o realidad.
Busquen aquel rincón de su casa cuya luz les enamore, lejos del mundanal ruido, cubran el paramento con un mural de madera y encuadernaciones de colores, perfume de papel, aventuras prohibidas, batallas sin cuartel, y sumérjanse en ese espacio que siempre les invitará a la lectura…
Anduriña Estévez, Abril 2020
Durante este obligado confinamiento va uno rotando de lugar, allí donde te dejan encontrar la tranquilidad el resto de miembros de la familia, pero si tengo que elegir alguno prefiero subirme al tejado de la terraza. Allí me tumbo en una hamaca, disfruto de las vistas al monte y del silencio. Nada me gusta más que convertirme en los personajes de esas historias y nada se vuelve más real que la imaginación.
Te imagino… 😉
¿Hay algo más placentero que el sonido del agua?…” Ese canto neutro que en mi alma callada
Es monotonía o es ruido o es nada,
Canto de la fuente. en mi alma sonora,
A veces sonríe y a veces sonllora.
Fuente que no dices que sí ni que no,
Chorro de agua tú, chorro de alma yo,
De mi cantimplora tu voz ya es amiga,
Quiero que hoy me cuentes lo que yo te diga” (krahe)
¡Qué bonito!. Para completar biblioteca. Gracias Señor Profesor. 🙂
De mi larga lista de defectos, hay uno que puedo corregir… y es volver a leer.
Hace años que no siento la mente lo suficientemente libre para invertir tiempo en leer con el debido protocolo. En mi caso, esto pasa no sólo por buscar ese rincón particular, sino también por estimular un poco más la imaginación con una copa de brandy de Jerez…algo que se huele más veces que se bebe y que se entiende si le dedicas el tiempo reposado de una sesión de lectura.
Este confinamiento forzado me ha devuelto en parte su deuda regresándome al sublime hábito de leer libros de papel…algo que tenía en el olvido.
Pues debería Usted no sólo volver a leer, sino también escribir, que se le da muy bien… 😉