A todos los que nos gusta la arquitectura, nos suena el nombre de Oscar Niemeyer como autor de los más destacados edificios de Brasilia, como amante de la línea curva, aunque no sólo por ello. Pero, ¿cuántos sabemos quien fue Lúcio Costa?. Fue el urbanista de esa misma ciudad, quien ubica las obras de Niemeyer en el espacio.
Tenemos constancia escrita de la importancia del urbanismo desde que el arquitecto romano Vitruvio escribió, hace más de dos mil años, en sus Diez libros de Arquitectura, donde y donde no se deberían ubicar las ciudades, cómo orientar las edificaciones y hasta en que puntos cardinales se deben colocar las estancias, según su uso.
¿Por qué, entonces, ahora que nos decimos estar más sensibilizados que nunca con el cuidado de la naturaleza, la tenemos tan poco o nada en cuenta a la hora de urbanizar?. Tenemos, como sociedad, que hacer una profunda reflexión, y acercarnos al medio natural de una manera racional, útil y, sobre todo, realista. Abandonar la concepción esnob de ecologismo, y abrazar de nuevo la relación con el entorno que tenían nuestros antepasados.
Un buen urbanismo deja fluir la vida, la sublima, y evita el desastre.
Anduriña Estévez, Noviembre 2024
Por lo visto los arquitectos y urbanistas actuales no han estudiado nada de Vitruvio ni tienen ni idea del poder de la naturaleza.., y ya están rehabilitando reforzando las mismas edificaciones junto a la riera que tantas casas ha arrasado en Valencia
Magnífico trabajo. Y mucha sensibilidad. Que buena línea llevas . Un abrazo