Pensando como un Aparejador…

Aparejador. Me gusta seguir llamándolo así, porque es lo que somos, con mayúsculas. Ni Arquitectos con apellido Técnico, ni ingenieros de nada, no. Aparejadores.

Creo que ser Aparejador no es sólo cuestión de cursar los estudios superiores y completarlos con éxito, ni tan siquiera de ejercer la profesión. Hace falta algo más, un don no sé si de nacimiento o sobrevenido, una forma de ver las cosas, de analizarlas y ordenarlas. Se ve en el porte del portaminas, en los útiles sobre la mesa de trabajo, en la forma de improvisar un croquis, o de entrecerrar los ojos para visualizar en tres dimensiones la más compleja de las escaleras.

Un Aparejador va más allá del diseño, del arte o del cálculo de estructuras, entornando siempre la mirada a futuro, pensando en la ejecución, en como erigir la obra sobre el terreno. Visualizando la cronometrada composición de cada pieza en el espacio, con la aguda precisión de un piloto militar en pleno vuelo. El alzado hecho realidad. 

Un Aparejador ama su obra como una buena madre ama a sus hijos, porque la vive, la trabaja, la sufre, la vela y se enorgullece de sus logros. Por eso se preocupa también por su conservación, por preservar su dignidad y su utilidad en el tiempo. 

Y pasado el tiempo (a veces, mucho tiempo) poder decir “mira, este edificio lo hice yo”.

Anduriña Estévez, Aparejador, Agosto de 2020

3 comentarios

  1. Me siento identificado. Gracias Anduriña!
    Yo siempre digo que soy Aparejador, a pesar de ser titulado en Arquitectura Técnica. Creo que es una palabra muy poderosa, que no se parece a ninguna otra, y que es así como podemos ayudarle a la gente a diferenciarnos de otras profesiones. Tal y como tú dices, solo un nombre, sin apellidos: APAREJADOR.

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